El hogar japonés que está por venir

Casa de Shinkoiwa en el barrio Edogawa de Tokio

Casa de Shinkoiwa en el barrio Edogawa de Tokio

El pasado marzo se celebró en Tokio durante tres semanas el evento “House Vision”. Este encuentro se centra en la búsqueda y el pensamiento sobre el futuro de la vivienda en Japón y no sólo desde el punto de vista de la industria de la construcción sino de una forma amplia incluyendo en esto a las diferentes industrias relacionadas con las personas que las habitan y a los usuarios, que son en definitiva los más importantes en este proceso de cambio en la forma de vida.

El interés que despertó en mí este tema a partir de mi experiencia trabajando en el Área de Hábitat de la Oficina Económica y Comercial de Tokio, ha seguido ahí y de hecho ha sido un tema que he seguido trabajando hasta el punto de haber tenido la suerte de desarrollar un estudio sobre nuevas formas de habitar, diseño de espacios y productos del hábitat: Habitendencias.

Pero sigamos con House Vision 2013.

Edificio de la empresa Toppan, barrio Bunkyo de Tokio

Edificio de la empresa Toppan, barrio Bunkyo de Tokio

El director de House Vision, Hara Kenya, habla en una entrevista para el Japan Times de que el trabajo de los diseñadores, como es su caso, es el de visualizar un futuro incierto. Que sin visión, no se puede conseguir nada del corazón y el deseo de las personas y anuncia un cambio en el deseo de los japoneses por habitar lugares más personalizados, rehabilitando viviendas ya existentes, en lugares más accesibles y amables en contra a la preferencia general histórica por viviendas nuevas.

Interior de casa tradicional rehabilitada. Arquitecto: Tadashi Yoshimura-Fotografía: Hitoshi Kawamoto. Vía dezeen.com

Interior de casa tradicional rehabilitada. Arquitecto: Tadashi Yoshimura-Fotografía: Hitoshi Kawamoto. Vía dezeen.com

Hay dos cosas que como occidental que ha vivido en Japón llaman mucho la atención y que están relacionadas con lo que voy a contar luego. Por un lado que, incluso las viviendas de alquiler se reciben completamente vacías y han de dejarse también completamente vacías cuando la dejas. Entiendo que es una forma simbólica de limpiar esa casa y dejarla renovada. Y por otro lado, el hecho de que los números de las casas no tengan orden, y es que el orden que siguen es el de su año de construcción. En Japón, debido entre otras cosas al desgaste de los edificios por las inclemencias climáticas y el castigo de los continuos temblores de tierra, los edificios se destruyen cada 40-50 años y se vuelven a construir nuevos. De ahí ese desorden de los números según su año de construcción.

Casa de la familia Matsumoto en el barrio Bunkyo de Tokio. La parte baja solía ser la imprenta familiar

Casa de la familia Matsumoto en el barrio Bunkyo de Tokio. La parte baja solía ser la imprenta familiar

La cultura y las creencias han tenido mucho que ver en la forma de habitar de los japoneses. Detrás de ese gusto por las cosas nuevas, y en especial por las viviendas nuevas y en propiedad, tiene su explicación en una creencia sintoísta antigua que se basa en la superstición de que cada hogar debería ser vaciado después de la muerte del cabeza de familia o principal ocupante. Recientemente también se extendió la idea de que a cada pareja casada se le debía ofrecer una casa de nueva construcción. Esa primera creencia incluso fue desarrollada por el estudioso Tenshin Okakura en la Era Meiji (1867-1912) en su tratado “El Libro del Te”, (1906) sobre la estética japonesa. Es remitiéndonos a la cultura, las costumbres y la historia como podemos entender la forma de pensar del japonés en referencia a numerosas disciplinas, y por supuesto en lo que tiene que ver con el hábitat.

Jardinería japonesa en un pino nipón (matsu)

Jardinería japonesa en un pino nipón (matsu)

Y con esa tradición y ese gusto por lo nuevo. ¿Que puede llevar a pensar que van a cambiar esa costumbre tan arraigada y van a empezar a demandar viviendas rehabilitadas de segunda mano?

En primer lugar el proceso de disminución de la población que se está produciendo ligado al envejecimiento de la sociedad japonesa. También el nivel de espacio para la vivienda, durante décadas se construyó a velocidades inusitadas y ahora esa necesidad de hogares se ha parado pues el número de personas ha dejado de crecer y lo inteligente parece ser reutilizar lo que hay disponible.

Condominium o "mansion" Spacia Iidabashi en Tokio

Condominium o “mansion” Spacia Iidabashi en Tokio

Por otro lado el número miembros por hogar ha cambiado enormemente, a día de hoy el 32,4% de los hogares son unipersonales, y el 27,2% cuentan con dos miembros.

Miembros de la familia Takahashi en la celebrando el O-Bon, Kioto

Miembros de la familia Takahashi en la celebrando el O-Bon, Kioto

A esto se le une el hecho de que los japoneses son los ciudadanos del mundo con mayor nivel de ahorros en depósitos bancarios, lo cual les permitiría poder crearse un entorno y una vida muy feliz si deciden emplear ese dinero en ello.

Esas viviendas de las que hablábamos antes construidas hacia arriba casi como panales de abejas gigantescos se encuentran en lugares poco amables, sin personalidad, superpoblados, preparados para llevar una vida dedicada al trabajo intenso fuera de casa. Sin embargo las comunidades de edificios antiguas están en localizaciones donde se dispone de más zonas verdes, alejadas del ritmo frenético, en niveles de menor altura, más accesibles y más cómodas para vivir una vida de tranquilidad.

Pequeño jardín de Shinkoiwa, Tokio

Pequeño jardín de Shinkoiwa, Tokio

Por todo esto, y porque se puede conseguir esa sensación de novedad reformando todo el interior de una vivienda aunque no sea de construcción nueva, Hara Kenya cree que con un poco de educación sobre las posibilidades de las viviendas de segunda mano, aquello que argumentaba Okakura en 1906 puede que quede desfasado pronto.

Engawa de una casa japonesa. Arquitecto: Tadashi Yoshimura. Fotografía: Hitoshi Kawamoto. Vía dezeen.com

Engawa de una casa japonesa. Arquitecto: Tadashi Yoshimura. Fotografía: Hitoshi Kawamoto. Vía dezeen.com

Las bases para ello deberán pasar por reavivar las industrias tradicionales y jugar con la tecnología, la sensibilidad por la estética japonesa y la tradición, comenta Hara en la entrevista.

Washitsu (o habitación de estilo japonés). Arquitecta: Naoko Oribe-Fotografía: Eiji Tomita

Washitsu (o habitación de estilo japonés). Arquitecta: Naoko Oribe-Fotografía: Eiji Tomita

Genkan (entrada). Arquitecta: Naoko Oribe-Fotografía: Eiji Tomita

Genkan (entrada). Arquitecta: Naoko Oribe-Fotografía: Eiji Tomita

Y en ese caso lo único que hará falta es, que comprendan como dice el diseñador que “Sus casas tienen el potencial de ser una extensión de su propia personalidad- sus propios gustos y deseos”, y “¿Por qué no educar a la gente sobre sus propios deseos?”

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