Yellow rat bastard

Desde que estoy en mi nuevo trabajo todos los días paso por delante de algo que me recuerda que el humano no está solo en Nueva York.

Da susto ¿eh?
Y esto también lo veo, que no sé como lo han hecho pero no quiero imaginármelo. Los pinchitos que vende el señor no son salchichas.

No se saben las cifras pero según algunos vecinos debe haber como ocho o nueve ratas por persona. Una conclusión un poco más extendida es que haya una rata por persona. Aún asi puedes ver bastante a menudo alguna cruzando la acera delante de tí o mejor no hablar si te asomas a las vías del metro, donde se pasean a sus anchas.
La especie más extendida en la ciudad de Nueva York es la Rattus Norvegicus, también está la Rattus Rattus, que debe ser la más rata de todas. Pesan como medio kilo y aunque la vida media de una rata normal es de 2 o 3 años en NYC no duran más de un año. Es lo que tiene un sitio con tanto estrés y tanta carga energética.
Cuando llegué a NYC no sabía que lo de las ratas aquí estaba tan extendido pero mirad una prueba de ello. Se trata de una tienda de ropa llamada Yellow Rat Bastard: la rata amarilla cabr*^=)·(/ piiiiiiii.


Las ratas viven de todo lo que puede vivir una persona. Un culillo de café en un vaso de cartón de Starbucks, restos de pizza, un sorbito de cerveza de una lata entre las vías del tren… Además son unas supervivientes natas. Dado que su cuerpo, incluso su cabeza es flexible pueden meterse por cualquier recobeco. Además eso de ser roedores les permite roer lo más grande con tal de llegar a lo que buscan y por tanto pueden ser muy destructivas.
En los edificios en Nueva York es muy común que el exterminador vaya cada mes a fumigar y controlar que las ratitas no se convierten en un plaga, ¿aún más plaga? En fin, ya no se yo si el negocio de la exterminación en esta ciudad tampoco quiere que desaparezcan del todo porque mueve cantidades muy importantes de dinero.
La historia de las ratas en Nueva York es una historia de libro. Todo empezó en 1970 con la ley: Federal Clean Air Act of 1970. Con esta ley se prohibieron las incineradoras de residuos en los edificios para limpiar el aire. El incremento de basura en los apartamentos atrajo ratas incluso en zonas donde antes nunca había habido. En 1971 se autorizó que la gente pusiera su basura fuera en la calle en bolsas. Los sindicatos de sanidad se quejaban de que si se ponía en cubos eso incrementaba mucho el trabajo a sus trabajadores además de que al ser más pesados suponían un mayor riesgo para ellos. Por esta razón aumentó el uso de bolsas y por tanto la basurita se hizo más accesible a las ratas y evidentemente la población de ratas creció. Y así sigue. No es que no haya cubos de basura pero si que es muy común ver montañas de bolsas negras de basura en la acera esperando a ser recogidas.
Mi amiga Cristina (de Barcelona, que hay que diferenciar), tenía una teoría. Según ellas las ratas no saben nadar y no sabiendo nadar, salir de una isla, como es Manhattan pues no es fácil. Así que hay siguen reproduciéndose y campando libremente por la city.
Para más información podeis echarle un vistazo a este artículo del New York Times: Rat Patrol.
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