Día de San Patricio y algo más

Después de dos semanas trabajando sin descansar y una feria en Chicago, el fin de semana con la visita de Cristina se perfilaba prometedor. Ya había pasado un mes en Nueva York y por alguna razón no había podido disfrutar de la fiesta que mi cuerpo me estaba pidiendo.
Aprovechando que era el Día de San Patricio, salimos de casa con esa excusa a las 10 de la mañana para ver un buen puñado de hombres pelirrojos y con las orejas un poco desabrochadas vistiendo falda.

Después de ver a estos pelirrojos, un grupo de gaiteros de Asturias y otro de Galicia decidimos ir a almorzar a Serendipity. Allí nos tocó el camarero loco, y cuando digo loco es porque presencié una de las mayores demostraciones de autoestima que jamás he visto, cuando simplemente se dio un beso así mismo en un espejo y rugiose como un león en celo. Al menos el chocolate granizado mereció el espectáculo previo, hay que reconocer además que el lugar era ciertamente acogedor y agradable.
Con nuestras barrigas llenas nos dirigimos a China Town, Broadway, y finalmente ¡a la fiesta en la casa de Isidro! Por fin llegó ese momento tan esperado por mí en el que conocí a Alicia y Pepe, los amigos de Adrián, mi sucesor en Tokyo. Sin duda se trataba de dos personajes muy interesantes. La fiesta se extendió y cuando llegamos a casa ya eran las 6 de la mañana (Gracias Isidro por prestar tu hogar dulce hogar a la ciencia, y permitirnos a nosotros, una banda de impresentables, estar de juerga en tu apartamento tan mono). Fue un auténtico maratón.

Pero el fin de semana no había acabado, el domingo nos esperaba un delicioso brunch in Chelsea, un toque tailandés a nuestras vidas que nos dio energía para estar en pié hasta la noche caminando por Times Square y llegar a la cena para acabar con un sushi y un hasta luego a Cris.

After two weeks non stop working including a Trade Show in Chicago, the weekend with the visit of Cristina was really promising. I had already spent a month in NYC and for some reason I hadn’t had the opportunity of enjoying the big party that I was looking forward.
As it was St. Patrick’s Day, we went out at 10 am to see a bunch of big-eared gingery hair men wearing skirt and playing bagpipe through 5th Avenue. There we went. After having seen the gingery hair men, a group of bagpipers from Asturias and another one from Galicia we decided to go and have lunch to Serendipity. There, a really mad waiter was in charge of us, and when I define him as mad is because I witnessed the biggest self-worth sign never ever seen as he just kissed himself as staring in front of a mirror and roared himself as a lion in heat would do. At least the frrrozen chocolate was worth the previous show and it is true that the place was really cozy and nice.
With our bellies full, we walked down China Town, Broadway, and finally ¡party at Isidro´s house! The moment I had so hoped for just had arrived and at last I met Alicia and Pepe, the friends of Adrian, the person who took over my traineeship in Tokyo. No doubt interesting characters, the party just extended and when we arrived home it was already 6 in the morning (Thanks Isidro for donating your home sweet home to the science and let us, gang of dreadful people, partying at your cute apartment). It was an authentic marathon.
But the weekend hasn’t finished, on Sunday a delicious brunch was waiting for us in Chelsea, a Thai touch for our lives that provided us of energy to stand till the night walking down Times Square and reach the dinner finishing with a sushi and a see you tomorrow to Cris.

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