Prólogo


Aunque me hubiera encantado estar hoy dando vueltas a mi flor por Manhattan, he tenido que posponer esa parte de mi estancia para otro día y dedicarlo: uno, a preparar mis cosas para la ceremonia de graduación de mañana de Yasu y; dos, a hacer de guía para su madre en las tiendas de cosas de casa y llevarla a la peluquería.
Así que después de desayunar en un deli en la 24 con la segunda, bajé en autobús hasta Astor Place para pedir cita en Sei Tomoko, la peluquería a la que solía ir cuando vivía en Nueva York.


Las calles no habían cambiado nada, la verdad es que solo han pasado 3 meses pero es que todo está igual.


Después de la pelu he pasado por Pink, una tienda de camisas y estuve hablando con un chico americano de padres cubanos y puerto riqueños, sobre el trabajo y la forma de vida en EEUU.


Me ha dicho algo que no es la primera vez que oigo “Ustedes si que saben vivir”. Él como otros muchos está trabajando para poder ir a la universidad (unos 40.000 pavos anuales) y tener opciones en la vida, se quejaba de que EEUU es el único país del primer mundo en el que no existen vacaciones estipuladas por derecho desde el gobierno. “Si no te gusta, estás jodido, esto es lo peor”. Sin embargo si que decía “lo bueno es que en este país si tienes una idea puedes hacerte muy rico”. Yo siempre he creído, quizá por esa mentalidad tan apocalíptica de los españoles, que esa afirmación era un mantra de los inocentes de EEUU que creían que podían convertirse algún día en un Donald Trump. Pero después de mucho tiempo, escuchar lo mismo por muchos sitios y algunos libros de más empiezo a creer que puede ser verdad si es que los astros se alinean de esa manera y uno trabaja duro.

Bueno, el caso es que después de esta conversación tan entretenida me fui a “Build a Bear”, para comprar un regalo. En este sitio tu eliges tu peluche, le ponen un corazón que tu eliges y que previamente frotas sobre tu corazón y le das un beso (si, yo también hice el ritual), te lo rellenan y luego lo puedes personalizar con ropa de todas clases, oficios y temáticas. Como mi regalo era para un dentista atención a las pintas que le puse a este mono.


Ya por la tarde, me encontré con la madre de Yasu en la puerta del Plaza Hotel (ahora convertido en condominium), en el que se quedaba Kevin en Solo en Casa II y de ahí a Bed Bath and Beyond, donde la señora se volvió loca entre tantas cosas para la casa.


Después de un buen rato de carro y pasillo de tienda por fin nos fuimos a la pelu donde me pude relajar leyendo revistas y bebiendo té mientras la atendían.
Y de ahí, lo mejor del día, a mi añorado Strand Books, mi librería preferida de Nueva York y creo que de todas en las que he estado en mi vida.


Para mí es especial no solo por los kilómetros de libros sino por ese olor a madera vieja que desprenden las estanterías al entrar, por los pasillos estrechos en los que solo ves libros y más libros, por el ambiente de la gente leyendo.

Y por supuesto porque los precios son mucho más bajos que los de las librerías normales ya que venden libros de segunda mano en muy buen estado y en algunos casos yo me atrevería a decir que son nuevos.
Creo que si me dieran a elegir entre todas las cosas de Nueva York para poder llevarme una y ponerla donde vivo, esa sería Strand Books.
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  1. let's meet. welcome back even just for a month. where are you staying?

  2. Ey!!! Me and Yasu in Astoria, in a friend's place. Yasu's mom in LIC. Now we are quite busy with okaasan here but once she comes back, we can meet anytime.

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