A trabajar a Miami

Esta semana ha sido de trabajo en Miami, exactamente en Coral Gables. El domingo a mediodía me recogieron de casa mi jefe y el chófer para ir al aeropuerto pero, aunque todo pintaba como el día perfecto para no tener problemas, cuando ya estábamos dentro del avión nos hicieron desembarcar y allí nos tuvieron desde las 3 de la tarde hasta las 10 de la noche encerrados y sin escapatoria.

Cuando llegué al hotel eran las 2 de la mañana y no era capaz de mantener mis ojos abiertos, una fuerza sobrenatural empujaba mis párpados hacia abajo. Viéndome en el hotel después de todos los problemas hasta me entraban ganas de besar el suelo como el papa.

El hotel era una pasada pero no fué hasta el día siguiente cuando pude ser consciente de la embergadura del edificio donde estaba alojándome.

El hotel Biltmore fué inaugurado en 1925 y por él han pasado numerosas personalidades y gente del mundo de la farándula como Liza Minelli o Catherine Deneuve. Por momentos pasó a ser un hospital de veteranos de Guerra pero antes de que se cayera a pedazos lo volvieron a levantar y a recuperar su esplendor antiguo. La fachada tiene una Giralda coronando la torre central, es curioso verlo de noche de lejos, no sabe uno si está en Sevilla o Miami.
El lunes las presentaciones protocolarias y las reuniones fueron bien. Por la noche fuí a cenar con algunos compañeros a un restaurante llamado Versalles que paradójicamente era de comida cubana. Todo fué tranquilo pero debo reconocer que disfruté la conversación enormemente con una de las personas en la cena, que trabaja para el Fondo Monetario Internacional.

El martes aprovechando que por la tarde no tenía reuniones decidí ir a buscar un poco de aventura a South Beach en Miami.

Salí andando del hotel hacia la parada del primer autobus que tenía que coger. Crucé la calle Málaga, la calle Cádiz, la Calle Andalucía y así un largo etcetera de referencias a España.

Al llegar a downtown en Miami cambie de autobus para llegar hasta Ocean Drive y Licoln Road en South Beach. Parecía que no iba a llegar nunca pero después de 3 horas de autobus y paradas en cada esquina llegué a mi destino, el precio pagado 2 dólares más el tiempo de mi vida que me pasé sentada en el bus.

La sensación al empezar a andar era bastante Torremolinense. Al más puro estilo de Torre del Mar o Benidorm por citar un par de ejemplos más.

En la playa no me encontré a Sony Crocket de Corrupción en Miami ni nada pero al menos pude relajarme un poquito oyendo el sonido del mar.

Seguí caminando y llegué al barrio español.


Miami Beach es famoso por sus edificios de estilo Art Decó.

Dí un paseo por Lincoln Road.

Cené ceviche.

Y volví al hotel.

A las 10 de la noche llegué de vuelta, quería darme un bañito en la piscina pero ya la tenían cerrada.

Al día siguiente más reuniones. Tenía libre la tarde y decidí ir al gimnasio y refrescarme en la piscina.

Por la noche tuvimos cena todos los compañeros juntos en un restaurante llamado Cacao. Como el Jefe Mayor se marcha en breve le hicieron un homenaje y después de todo esto hubo juerguita gitana con guitarra y cantos populares varios de la resistencia.

El último día por la mañana he aprovechado para hacer unas últimas fotos y pasear un poquito.

Hoy he tenido retrasos con el avión pero no ha sido una cosa grave. Por fin en casita ahora toca descansar que mañana hay que volver a la oficina. Se acabó trabajar en el hotel Biltmore en Coral Gables.

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